domingo, 5 de junio de 2022

EL PRECIO DE LA VIDA NO LLEVA IVA.

 "¡Uy, perdón! No me había dado cuenta. Con tanto follón se me había olvidado bajar el IVA de las mascarillas. Esto lo arreglo yo en un plis-plas. ¿En qué estaría pensado?"


Debió excusarse el señor que pone el impuesto del valor añadido a las cosas de la cesta de la compra. O sea, que debía de tener cosas más importantes que hacer aquel día que olvidó por completo esta minucia. Y claro, como por aquellos tiempos no había bastantes mascarillas para tapar la boca a todos los españoles. Algún iluminado se empeñó en pedirlas a la China, porque allí, le dijeron que salían tiradas de precio. Menudos listos son estos amarillos que le engañaron como a un chino.

"Yo lo arreglo en un periquete, que le pongan un 21 % de IVA y aquí no se entera ni Dios y lo comido por lo servido". Debió pensar.

Como si fuéramos gilipollas. Pues mira por donde no somos tan estúpidos como algunos opinan. Los informativos están para estos tipos de noticias y nos enteramos de que le habían timado como a un pardillo. De paso también averiguamos que en unos países le habían puesto a las mascarillas un 5 % de IVA y en otros no le habían añadido ni un céntimo.

Nunca he sido una lumbrera en matemáticas, jamás se me han dado bien las cuentas. Cuando sumo 2+2 (me sale) = 5, porque en cualquier resaltado me llevo uno para la saca. Que fue lo que debió de hacer el que tuvo la brillante idea de comprar las mascarillas a precio de saldo.

Al principio las regalaban, pero como vieron que les salía la torta un pan, creyeron que cada uno se lo pagaría de su bolsillo y al final ha resultado ser el negocio del siglo. Ya no sé si el que puso el valor añadido a las mascarillas es muy tonto o muy listo, porque a las arcas del Estado le está saliendo muy rentable.

Lo que es admirable son las tragaderas que tenemos los españoles, que sabiendo que nos están tomando el pelo, seguimos comprando a diario. No me extraña, porque con la salud no se juega y a la vida no se le puede escatimar el 21 % de IVA, porque nosotros lo valemos.


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