alguien entró en mi sueño.
Apenas pude distinguir
de quién eran las alas doradas.
Se sentó en mi cama
y me cogió de la mano
y contemplé sus ojos negros.
A lo lejos,
a través de mi ventana,
se veía el mar y los montes.
Mientras allá en el horizonte,
amanecían los colores del alba.
Miré adentro de mi curioso sueño
y vi un ángel acariciando mi pelo.
¡Oh, feliz anhelo pensar que ella vigila
por las noches mis sueños!
Desperté cubierto de plumas doradas,
mientras ella volaba de nuevo hacia el cielo.
Colección Pescador de ilusiones