¿no me reconoces? ¡soy yo!,
el hombre que esperabas...
el que pasaba cada día
por delante de tu ventana,
el que llamaba a tu puerta,
el que pide cobijo en tu casa.
Abrázame amada a mi llegada
y ábreme tu corazón
como pétalos de rosa blanca.
Quiero ser el hombre,
el hombre de la morada.
Quien encienda el fuego por la mañana
y por la noche caliente la cama
Colección Hablemos de ti
