Me contó mi padre
que lloró en mi parto,
que yo nací fuerte y sano,
y que mi madre me dio a luz
con dolor e ilusión,
y allí estaba ella
desde el primer instante
protegiendome entre sus brazos.
No puedo recordar,
pero mi padre me contó,
que a partir de aquel momento
ella no dejo de quererme,
que cuido de mis fiebres
durante mil días y sus noches.
También mi padre me contó,
que cuando crecí, algunas veces,
llegaba de madrugada
y allí estaba ella esperándome,
detrás de la puerta
dispuesta a regañarme
Hoy mi padre no puede contarme
más historias de mi madre,
porque hace tiempo que murió.
Y ahora tendré de ser yo
quién cuente a mis nietos
lo importante que son sus madres
y lo mucho que les quieren…
Quiero dedicar esta poema
a mi madre y a todas las madres,
para que sigan queriéndonos
como siempre nos han querido.
¡te quiero mama!
Escribo poemas a la soledad, para hacerle compañía, haciéndole la espera más corta y más dulce la sonrisa. Soy de los que creen en el sonido del silencio o de los que habla con el mar. ¡Soy de aquellos que la gente piensa que estamos locos!
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