En todo el mundo, los niños de todos los colores
quieren ver nacer al niño Jesús.
En algunos lugares le hacen un pesebre
o un árbol de luces y colores.
Y en otros, lo único que pretenden
es tener paz, amor y un plato de comida…
¡Que extraña paz nos hacen sentir!
Sentemos a un pobre en nuestra mesa.
Es tiempo de querer y de darnos la mano.
Hoy es Navidad, mañana, Dios dirá.
¿Sabéis?,
Hay gente que pasa frío y hambre.
Hay guerras alrededor del mundo,
niños huérfanos de padres y madres
y otros niños, están
huérfanos de amor…
y miles y miles no la pueden ni celebrar.
Dar la mano a uno de estos niños
que no tienen que comer
y con la otra, darles un trozo de pan.
¡Y sentaros a su lado a temblar!
“Buena Navidad a los hombres de buena voluntad”
Y deseemos un mundo mejor para todos
y así, de esta manera, todos juntos
podremos sonreír a la Navidad.
