La
mañana, ha aparecido monótona,
el
medio día igual y la tarde ha llegado
sin
ninguna alegría que me hiciera sentir
cualquier
cosa anormal.
No, no
noto a mi alrededor ningún misterio
que inspire mis pensamientos;
la
noche va cayendo, el faro se ilumina,
mientras el horizonte va desapareciendo.
El
viento hace mover las ramas de los rosales.
El
chillido de un niño me espanta
y el estridente ruido de una moto me exalta.
Lo
dicho, hoy no habido nada
que
me haya hecho sentir
diferente
al resto del mundo.
Seguramente,
ahora en cualquier lugar,
dos
enamorados se están mirado embobados.
Los dedos de un escultor estan
dando vida a una nueva escultura.
Un pintor da las ultimas pinceladas
o
un preso pide perdón desde su celda…
Y
a todo esto, desde mi balcón, ya a oscurecido,
tan
solo las luces de las farolas
me
hacen recordar que este viejo día
ya
esta a punto de llegar a su final.
Un
pensamiento me llega a última hora.
Todo
pasa a nuestro alrededor,
a veces tan lejos, ¡pero siempre tan cerca!
y
te paras a pensar, ¿que es lo ha sucededido?
y mientras crees que no ha pasa nada,
todo
aquello que te absorbe te transforma.
