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viernes, 24 de septiembre de 2021

UN SUEÑO PARA MI NIÑA

Es bueno, niña, sentirnos cerca en noches de luna llena, es bueno hacerse invisible en las sombras de la oscuridad, mientras voy desenredando las redes de la fantasía. Tú, ausente, navegas por tu sueño sin verme. Tu corazón está triste, no llores niña mía, que los sueños no se adivinan, surgen de privilegiadas mentes de adolescentes. Las fronteras de los sueños divergentes se unen al final del destino y van abriendo caminos de amor y esperanza. Nadie más, dulce, niña, dormirá en nuestros sueños, donde iremos volando cogidos de la mano a través de ríos, mares y montañas. Nadie más que tú, serás hasta el final de los sueños; el Sol y la Luna en la Isla de Nunca Jamás

Y cada noche a la hora de dormir, tus lindos ojos se cerrarán entre grandes alas blancas, mientras yo seguiré buscando sobre aguas bravas y vientos racheados; un único y gran sueño para mi dulce niña.
 
 
Colección: POEMAS DE TERRONES DE AZÚCAR BLANCO.

jueves, 16 de diciembre de 2010

UN SUEÑO PARA DOS

Llegó a mi isla,
dulce y hermosa,
rodeada de una aureola
de luz y fuego.

Aquel mismo día,
soñé que con ella dormía,
navegando en un velero,
surcando el Mediterráneo
sobre un mar azul cielo.

Dejé al sueño
que navegara a la deriva,
mientras la contemplaba
boquiabierto jugando 
desnuda con la aurora.

Ya sé que todo
fue fruto de mi mente,
pero fue entonces,
en aquel mismo instante,
cuando su sueño
se coló en mi sueño,
y en un mar abierto,
seguimos los dos
navegando en el mismo sueño.

Sus ojos cual estrella polar,
me guiaban, y a su lado,
encontré la paz y la calma
que mi alma ansiaba.

La noche nos envolvió
en su manto negro, a juego
con las estrellas chispeantes
y una luna llena plateada.
Mientras, un coro angelical
le cantaba una canción de cuna.

Pernocté toda la noche
con mi mano sobre su cara,
con mis labios pegados a sus labios
y con los ojos atento,
para que no despertara
nunca jamás de su sueño.

Sus labios, de repente
despertaron del sueño
y me tiñó los labios
con un beso ardiente,
salido de las profundidades del mar,
¡con sabor a algas y a sal!

Salió del sueño llorando,
entre rayos y truenos
y yo quedé anclado en mi sueño,
buscándola en cada puerto.

Colección, Hablemos de ti

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