LA VIDA SIGUE IGUAL.
Aquella noche miré al cielo.
Y nos miramos a los ojos.
El mismo lugar.
Las mismas estrellas.
Pero yo,
no era el mismo
Algo había cambiado
en mi corazón.
¿Qué pasó?
Nada. O tal vez todo.
De pronto, mi vida
cobró sentido.
Cada paso.
Cada espera.
El destino me llevó
en volandas hasta la luna.
Y entonces lo entendí:
Todo estaba perfecto.
No había nada que tocar.
La vida continúa...
Tic-tac. Tic-tac.
Autores del poema: Sílvia Balañá y Juanjo Cardona
Colección A MI MANERA