viernes, 16 de agosto de 2013

DOS CAMINOS

A mi vida se le han unido dos caminos:
el de día, hacia el mar,
y el de la noche, que me devuelve a la montaña.

Y es que la paz de mi alma
ya hace tiempo que me abandonó,
justo el mismo instante
en que la luz de sus ojos me cegaron.

La luna con voz de sirena
me llama hacia sus brazos
y me arrastra sin remedio
hacia sus encantos.

Ando perdido, soportando
mi corazón atormentado
y me paro en medio del camino
y siento la terrible duda de 

si ella de verdad me quiere.

Siento el fuego de su piel sobre mi piel
y el crujir de mi cerebro
en cada uno de sus besos.
¡Y es que me mata la dulzura de sus dedos
y me pierdo en el camino de regreso!

Soy a fuerza de viajes, un buen caminante
y sufro en mi rostro el polvo del camino
y a cada despedida, me siento más vacío.

Al llegar, nervioso y tembloroso
necesito tocar con mis yemas
el ardor de sus encantos
y es entonces cuando me siento
frágil y prisionero de sus juegos
y me derrumbo sobre la cama
esperando morir bajo su mirada.

Descanso bajo un pino, y cierro los ojos
para volver a sentir la ola de sus labios

para que me devuelvan el aliento... 




Colección Pescador de ilusiones 

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