DOS ALAS GEMELAS.
Allí estaba mi ángel,
en lo más alto del cielo,
volando como un pájaro
entre nubes blancas,
brillando como un diamante
y agitando sus alas,
entre rayos de sol dorados.
Jugueteaba con el viento,
igual que una niña en la orilla,
jugando con las olas
de espuma blanca.
Y yo la miraba, perdiendo la noción
del tiempo, absorto, siguiendo
con la mirada sus acrobáticos vuelos.
Hasta que cerraba los ojos
y soñaba que también tenía alas,
dos grandes alas blancas
para volar a su lado,
de un lado al otro del cielo,
sin miedo a lo desconocido.
Cuando el amor nos llama,
no existe ni tierra ni cielo,
solo dos corazones volando
bajo el mismo cielo.
Y allí estaba yo, cada mañana,
al despuntar el alba,
esperando volver a ver a mi ángel,
para aprender a volar
cogido de su mano.
Colección: A MI MANERA.
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