domingo, 20 de septiembre de 2026

CORAZONES DE DIBUJOS ANIMADOS.

CORAZONES DE DIBUJOS ANIMADOS.

Lejos, tan lejos, que justo allá es donde el cielo termina su propio destino y las estrellas pierden el sentido de su destello.

Justo a la vera de donde los enamorados se prometen amores eternos; allí donde los amantes dibujan, sin sentido, corazones sin tintero.

Tan lejos que nunca vuelven nuestros sueños secretos a la tierra, y los ves cruzar por el universo sobre un pequeño barquito velero.

Por donde saltan los gatos negros, cruzan las brujas sobre sus escobas, se rompen los esquemas de lo verdadero y escribimos su nombre con el dedo.

Un cielo con una casa de papel, con el techo de paja, por donde se filtran las lágrimas cuando el amor se ha ido lejos; tan lejos que nunca jamás se hacen realidad los sueños.

En un cielo cada vez más lejos de nuestros encuentros, donde las tormentas de rayos y truenos estremecen el firmamento cuando no somos lo bastante buenos.

Y volvemos a empezar de nuevo, sin remedio, pintando otra vez castillos en el cielo, pensando que somos los protagonistas de cuentos de princesas y caballeros.

Cada vez quedan más lejos los recuerdos y empezamos a escribir en verso todo aquello que quisimos guardar en secreto, y lo firmamos con un garabato
en una nube en blanco y negro.

Colección: A MI MANERA. 

viernes, 18 de septiembre de 2026

HUNDIDO EN MI SOFÁ.

HUNDIDO EN MI SOFÁ

Bendito sofá, bendito lugar donde descansar durante horas sin otra labor que la de dedicarte, en cuerpo y alma, a la contemplación y meditación de la nada.

Honorable lugar de reposo del guerrero, donde tumbar los huesos molidos después de un agotador día de trabajo. Bendito mueble que, con el tiempo, se va adaptando a tus desgarbadas formas.

Desde este rincón surgen mil ideas en mi intrépida mente, aunque algunas se pierden entre los anuncios de la tele y alguna que otra llamada de móvil de un inoportuno amigo, que se queda sin respuesta.

Siempre hay una excusa para alargar la estancia sobre el sofá: rellenar estrofas de poemas que van quedando colgadas, echar otro sueñecito o, simplemente, esperar a que llegue la inspiración. Pero, si tengo que ser sincero, debo reconocer que algunas de mis obras maestras han nacido mientras pensaba en las musarañas.

Por eso juro que, en este preciso instante, estoy hundido en mi sofá, buscando la inspiración necesaria para escribir un nuevo relato o algún apasionado poema estratosférico.

Y recuerda: estés donde estés, mis letras siempre te harán compañía.

Sed benévolos con mis neuras y, sobre todo, ¡sed felices!

Colección: A MI MANERA.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL COLECCIONISTA DE SUEÑOS.

EL COLECCIONISTA DE SUEÑOS

En mis sueños te presentas en forma de nube de algodón que gravita en el cielo. Eres blanca y ligera. Así apareces cada noche, endulzando mis sueños desde el instante en que tu boca encuentra la mía.

La luz de tu sonrisa me sonroja y el simple roce de tus labios se convierte en vino dulce que acelera mi corazón mientras me miras. ¡Oh, canción de ángeles celestiales! Me elevas con ese primer beso que se posa lentamente sobre mis labios.

Y grito a los cuatro vientos que eres mía, ¡eres mía!, aunque solo sea mientras dure este sueño del que nunca quisiera despertar.

Te miro y extiendo mis redes hasta el fondo de tus ojos verdes. Allí intento atrapar el instante, detener el tiempo, impedir que la noche termine. Y en las redes de mi amor queda enredado tu recuerdo, entre cantos de sirenas y algas marineras, mientras yo me convierto, sin saberlo, en un coleccionista de sueños.

Pero siempre llega ese injusto instante.

Despierto.

Abro los ojos y tú ya no estás.

Entonces recojo lentamente las redes de mi sueño, todavía húmedas de mar y de ti, y regreso con ellas vacías a mi realidad más desesperante.

Aunque esta noche, cuando cierre de nuevo los ojos, volveré a lanzarlas al mar.

Colección: A MI MANERA

martes, 15 de septiembre de 2026

TE DIGO QUE LAS HADAS EXISTEN.

TE DIGO QUE LAS HADAS EXISTEN.

Aquella noche me desveló el aullido de un perro callejero, mientras mi viejo gato empezó a maullar sin sentido. Salté de la cama buscando a los culpables; el gato se escondió dentro del armario, mientras el perro seguía ladrando a su antojo por todo el barrio.

Al mirar por la ventana, una bruma espesa e incolora difuminaba las alas de un ser mágico que llegó volando hasta ella.

«¡Santo cielo! Un hada viene a visitar mi pobre morada», pensé para mis adentros.

La luna despertó a las estrellas para que iluminaran el rostro de tan bello ser.

Mi corazón palpitaba sin dar crédito a tan hermosa aparición entrando en mi casa. Mi cabeza estaba enturbiada, como en una noche de resaca. Ella me abrazó y susurró en mi oído:

«Sé mi amor, sé mi amante. Anidaré en tu cama, te cantaré canciones de cuna y te acurrucaré entre mis brazos para que te duermas en mi pecho, como un niño».

Amé lo inimaginable. Durante un tiempo incierto me sentí el hombre más feliz del universo. Había encontrado al ser que había buscado toda la vida y ahora lo tenía en mi cama, comiéndonos a besos.

Y, en aquel preciso instante, cuando aparecieron las primeras luces del alba, desperté de mi sueño de un sobresalto, justo cuando el hada salía volando sin mediar palabra.

¡Salté de la cama! Salí corriendo y solo vi cómo se alejaba volando entre la bruma de la mañana.

Volví sobre mis pasos con lágrimas en los ojos. Rescaté a mi gato, mientras el puñetero perro seguía dando la lata con sus aullidos en mitad de la calle.

Colección: A MI MANERA. 

domingo, 13 de septiembre de 2026

IBIZA, UNA ISLA PARA COMERSELA CON LOS DEDOS.

IBIZA, UNA ISLA PARA COMÉRSELA CON LOS DEDOS

Yo soy ibicenco de pura cepa, nacido en un pueblo pequeño de casas blancas y gente buena. Un rincón tranquilo que ama las cosas sencillas, donde nadie presume de relojes caros ni de grandes coches. Aquí se va en bicicleta y se mira al cielo para saber la hora.

Pero, cuando llega un amigo, se le recibe como a uno más de la familia. Se sienta alrededor de la mesa, se charla de las cosas cotidianas y, casi sin preguntar, aparecen la sobrasada, el botifarrón, el pan recién hecho y el vino payés. Entonces uno entiende que la riqueza no siempre cabe en una cartera.

Mi pueblo parece de juguete: una sola calle, dos bares y una iglesia de puertas abiertas, esperando a los feligreses que entran a rezar por sus santos difuntos.

Un carro cruza despacio el pueblo. Unos perros ladran, sin saber muy bien por qué, al paso de unas bicicletas de niños que regresan de la escuela. El día transcurre plácidamente y las únicas que parecen tener prisa son las sombras, que cambian de un sitio a otro con permiso del sol y las nubes.

Mi pueblo es así. A mí me parece perfecto, porque conserva lo que muchos lugares han perdido: la calma, la verdad y esa manera tan nuestra de hacerte sentir como en casa.

Y quizá por eso la isla no tan solo se mira y se visita: Ibiza se saborea, se comparte y se come con los dedos.

Colección: A MI MANERA.

sábado, 12 de septiembre de 2026

DONDE EL VIENTO LA LLEVÓ.

DONDE EL VIENTO LA LLEVÓ.

Aquella noche el viento soplaba con tanta fuerza que, al ir a cerrar las ventanas, una ráfaga traviesa se la llevó volando hasta una cama ajena.

Su sorpresa fue mayúscula al caer en los brazos de un apuesto galán, de fuertes pectorales y ojos negros como la noche que los envolvía. Él la miró con la misma incredulidad con la que ella contemplaba aquel inesperado destino, pero bastó un instante para que ambos olvidaran preguntas y respuestas.

Con el primer beso, los truenos rompieron el cielo en mil pedazos. Después llegaron abrazos interminables y, a medianoche, los relámpagos iluminaban la habitación como si el propio cielo quisiera ser testigo de aquel encuentro.

Con cada beso, ella se sentía más atraída por aquel guapo galán, prisionera de unos encantos que, visto lo visto, no eran pocos.

Así permanecieron, amándose hasta que las primeras luces del alba se colaron por el balcón. Ella seguía abrazada a la cintura de su nuevo amante, sin la menor intención de volver a casa.

Antes de dormirse, cerró el balcón a cal y canto y echó la llave.

Por si acaso volvía alguna que otra racha de viento.

Colección: A MI MANERA

LAS ARMAS LAS CARGA EL DIABLO.

LAS ARMAS LAS CARGA EL DIABLO.

¡La guerra, las putas guerras! Las inventan los políticos y los generales, pero nunca son ellos quienes se tumban sobre el barro. Son los simples humanos los que mueren en el más absoluto anonimato, dejando una madre abrazada a un retrato.

Las guerras no las quiere nadie, salvo cuatro locos gobernantes que juegan al poder desde la comodidad de sus despachos. Unos las empiezan por venganza, otros por intereses propios o de Estado; pero todos, todos por mantener su gordo culo en la poltrona. 

¿Cuándo nos dejarán en paz? Si todo lo que gastan en armas lo empleasen en alimentos y educación, medio mundo comería y habría menos miseria, menos dolor y menos personas caminando sin rumbo, por las calles de otros países.

Pero llegará un día en que no queden inocentes a quienes aniquilar de la faz de la tierra. Entonces, quizá, algunos de esos politiquillos de pacotilla tendrán que aprender a disparar. Y descubrirán lo difícil que es apuntar con un fusil cuando al otro lado hay unos ojos que también quieren volver a casa.

¡La guerra, las putas guerras!

“A la guerra, madre, yo no quiero ir, porque no quiero ni matar ni morir.”

Colección: A MÍ MANERA.

CORAZONES DE DIBUJOS ANIMADOS.

CORAZONES DE DIBUJOS ANIMADOS. Lejos, tan lejos, que justo allá es donde el cielo termina su propio destino y las estrellas pierden el senti...