¡No busques más en el espejo
aquellos ojos tiernos y negros!
Ya no encontraras
al otro lado de la cama
aquellas manos suaves
que te acariciaban.
No busques más
aquella piel firme y tersa
con la que jugabas
por las mañana.
Sabes que habrán otros ojos,
otras manos y otra piel de hada.
No te encierres en la habitación
oliendo el perfume que ella dejo
impregnado en la almohada.
Y grita al viento que no estas solo,
que no tienes más preguntas
que hacer al destino,
que todo a sido un capricho
y que a partir de hoy
empiezas un nuevo destino.
Mira al horizonte y contempla
un mundo nuevo por descubrir,
montes frondosos, valles verdes,
océanos inmensos y un cielo infinito.
Todo lo que te propongas
esta a tu alcance, no dejes
que unos ojos rotos,
unas manos frías
y una piel insípida
te priven de disfrutar
el resto de tus días.
