Me siento perdido en mi propio destino. Escucho una voz en mi interior que me atormenta: no es otra que la voz de mi conciencia.
Con ella mantengo interminables conversaciones. Recordamos cuando éramos novios y discutimos sobre cómo el amor, con el paso del tiempo, puede transformarse hasta parecer de otro hemisferio.
Y yo, como un estúpido, te sigo amando. Le doy mil vueltas a todo lo que un día fue y nunca más volvió. Porque nuestro amor se partió en mil pedazos y no supimos recoger los trozos que, poco a poco, fueron desapareciendo.
Hoy mi orgullo ha caído al suelo como un juguete roto. Llevo a cuestas el peso de la luna sobre mi espalda y avanzo cansado, desfallecido, arrastrando este puñetero ego que ya no me sirve de nada.
Y así van pasando los días, mientras intento recomponer el jarrón de porcelana que se rompió en nuestra habitación, sabiendo que, aunque logre unir todos sus pedazos, jamás volverá a ser el mismo.
Colección: A MI MANERA.