martes, 26 de octubre de 2010

SOLEDAD

Llega el invierno a mi pueblo,
y con él el frío a mi corazón.
Yo enciendo mi chimenea
para calentar mi soledad y mi pena.

Me siento detrás de mi ventana
viendo la lluvia caer en mi calle,
mientras el mundo pasa
por delante de los cristales,
pero tú ya sé que no volverás.

Un día volviste a tu tierra prometida.
Allí, lejos de mis tierras y mares,
te alejaste de mis costas abruptas
y de mis cálidas playas.

Te olvidaste de mi pelo,
de mis ojos y hasta de mis besos.
Desde mi ventana,
veo la gente correr  
para volver a sus casas;
y tú desde el verano
que ni me llamas.

Ya olvidaste tu amor pasajero,
también te olvidaste de tus promesas
y hasta te olvidaste de mi "cara de ángel”.

 Colección Hablemos de ti

CÓMO QUIERO Y CÓMO QUISERA QUE ME QUISIERAS

(1ª parte)
Cómo contarte
que cada instante
que pasa te quiero más.
Si miro la rosa o el mar
o la luna o una mariposa,
todo lo natural y lo superficial
me recuerda a ti.

Igual que las aves
vuelven a sus nidos
o los marineros
regresan a puerto,
así me siento yo
con el mundo respecto a ti.

 (2ª parte)
Si un día cambiara el viento
y la luna saliera por poniente.
Si ese día dejaras de mirarme,
si tus labios no quisieran ya besarme,
si pensaras en dejarme
en cualquier orilla como una colilla
o simplemente se te ocurriera
dejar de amarme.

Piensa, amada mía,
que a partir de este maldito día,
en el mismo instante
yo ya empezaría a olvidarte.

 (3ª parte) 
Si tal vez un día tu amor
navegara por aguas claras.
Si volara libremente de lado a lado
como pájaro en libertad.
Si bajara como río sereno
hasta besar el mar.
Si cada día encendieras la chimenea
para dar calor al hogar.
Si tus besos se convirtieran en  pluma,
si en cada caricia inventaras algo nuevo
y mimases el jardín del amor.

¡Yo te juraría amor eterno!

 Colección Hablemos de ti

sábado, 16 de octubre de 2010

¿QUIÉN TE GUIÓ HASTA MI CASA?

¿Quién te enseñó el camino hasta mi casa?
¿Quién paso a paso te llevó hasta  mi puerta?

Tal vez el pájaro,
tal vez el humo de mi chimenea,
tal vez la rana de mi charca
o el olor de mi rosal.

Lo cierto es que a tu llegada,
mi hogar se vistió de gala;
en mi jardín aparecieron
las flores más hermosas,
aves de exóticos plumajes
y a mi cama le devolviste la esperanza.

Mi Dulcinea, aquel día
cambiaste el agua por vino
y comimos con las manos
el fruto del amor prohibido.

Bendigo la flor,
el pájaro, el humo, la charca
y el camino que enderezó tus pasos
hasta mi humilde morada.

Colección Hablemos de ti

A FUEGO LENTO

Diría que tu juego favorito
es clavarme alfileres en el corazón.
No te cansas de cambiarme
flores por puñales,
y a mi amor, lo conviertes
en moneda de olvido.
Hay dos soles en tu vida, ambos oscuros.
Y dos lunas, ambas perdidas.

Soy tal vez frágil diana para tus devaneos
 y al final de cada juego
vuelvo a casa sin saber
cuál es el papel que desempeño.

Los relojes a tu lado se adelantan y se atrasan,
desordenan mi vida organizada y tranquila,
convirtiendo las noches serenas en pesadilla
y un rebaño de búfalos embravecidos
me acompañan en mi sueño hasta el alba.

Y después de tan largo viaje,
sigo sin comprender a qué estamos jugando.
Si yo soy cristal y tú piedra,
si yo soy antídoto y tú veneno,
y sabiéndolo no hago nada
y me quedo aturrullado,
para que al final me des caza
como a un pajarillo
y me diluyo como azucarillo
en tus brazos en cada acercamiento.

Y no comprendo mi obsesión
por tan desesperante amor,
porque en cualquier momento
cuando vuelvo a tu lado,
irremediablemente muero
y recojo una y otra vez mis excrementos.

¡Escucha, amada, mi súplica!
Te pido desde lo más hondo de mi corazón
que me abandones en la soledad de mi vida,
a ver si algún día logro subsistir
sin tu perversa forma de amar.

Colección Hablemos de ti

CONDENA PERPETUA

¡Ay, señor!

¿Cuánta tensión
puede albergar mi corazón,
esperando el bienaventurado día
en que estemos otra vez
juntos los dos?

¿Cuánto deseo contenido
puede anidar mi cuerpo?

¿Cuánta ilusión engendraré
hasta poder mirarte a los ojos?

¿Cuánto tiempo deberá pasar
para volver a sentirte mía
por unos breves instantes?

¿Cuánta locura cautiva,
daremos rienda suelta
en cada una de nuestras caricias?

¡¿Cuánto amor prisionero
dejaremos libre ese día,
vida mía?!

Colección, Hablemos de ti

FORMO PARTE DEL PAISAJE DEL MAR


Amo el mar y lo necesito para existir.
Soy de un lugar donde el mar
está presente en el paisaje y en la vida,
rodea mi tierra y la convierte en isla.

Ola a ola, va besando la arena
en días de calma chicha
y arremete a las rocas con poderío
los días de tormenta.

Susurra el mar al viento
y llegan sus pensamientos
hasta mi casa.
Hace que salga al balcón
y me obliga a pasear por la playa,
a caminar sobre las aguas.
En días de furiosa rabia,
me hace cerrar las puertas
y ventanas.

Amo el mar porque desde pequeño
me enseñó a jugar con él
y a comprender
sus mil formas de aparecer.

Espejo donde se mira el universo,
espejo de cielos, de soles,
de nubes compañeras de vientos
y como no, espejo de lunas rotas,
de lunas llenas, de lunas románticas,
dueñas de corazones.

El mar forma parte de mi pequeño universo
y soy parte diminuta de su majestuosidad
y no concibo ambos mundos paralelos
porque yo formo parte ineludible del mar.

 Colección, Hablemos de ti

MAL DE AMORES


Llora mi corazón,
desconsolado sobre la almohada,
llora de mal de amores.

No duermo
y no dejo de soñar despierto
que fuimos dos, locos enamorados,
descubriendo nuestros cuerpos
con eróticos juegos,
en los largos días de verano.
Y por las noches sudábamos
 hasta los primeros rayos de luz.

¡Nostalgia de mal de amores!,
de dos cuerpos desnudos
que se levantaban por la noche
a contemplar la luna entrar
en nuestra  habitación,
a besar las sábanas.

Llora mi corazón en cada pesadilla,
Y me pregunto qué haré
sin tus ojos hundidos en los míos,
sin tus uñas arañando mi pecho
y que haré con mis labios huérfanos.

Colección Hablemos de ti

LAS ARMAS LAS CARGA EL DIABLO.

LAS ARMAS LAS CARGA EL DIABLO. ¡La guerra, las putas guerras! Las inventan los políticos y los generales, pero nunca son ellos quienes se tu...