¡BENDITO SOFÁ!
Hundido en mi sofá, van surgiendo mil ideas en mi intrépida mente, que en algunos casos se pierden entre los anuncios de la tele y en alguna que otra llamada de algún inoportuno amigo.
Escribo poemas a la soledad, para hacerle compañía, haciéndole la espera más corta y más dulce la sonrisa. Soy de los que creen en el sonido del silencio o de los que habla con el mar. ¡Soy de aquellos que la gente piensa que estamos locos!
¡BENDITO SOFÁ!
Hundido en mi sofá, van surgiendo mil ideas en mi intrépida mente, que en algunos casos se pierden entre los anuncios de la tele y en alguna que otra llamada de algún inoportuno amigo.
¿QUÉ FUE DE MI NIÑA?
Algún día, en alguna calle, nos cruzaremos, tal vez pensemos que no es un buen momento para intercambiar palabras inútiles. Al cruzarnos disimularemos; yo miraré a un lado y tú algún escaparate. Y nos vendrán a la memoria aquellos tiempos en que nos prometímos amor eterno.
Tendremos deseos de girarnos antes de perdernos de vista. Yo me daré la media vuelta, tú disimulas como si no me vieras. Al llegar a casa querré escribirte un mensaje y decirte que te amo, pero al final no lo hago. Esperaré otra vez que nos crucemos, para decirte: ¡Que por ti me muero!
NOCHE DE RONDA.
Aquel bar tenía toda la pinta de haber salido de una película de Almodóvar. Se mezclaba lo real con lo absurdo, ni en el peor de los sueños hubiera atinado con aquel escenario tan dantesco.
Un señor bajito, en un rincón, magreaba las tetas a una rubia teutona de dos metros. Y desde un reservado cerrado de cortinas moradas, se oían gemidos mecánicos.
Di media vuelta convencido de que no era el lugar idóneo para dejar atrás mis penas.
— ¡Que puñetas! ¿A qué había venido? A olvidar y a pasar una noche divertida entre chicas de moral distraída. ¡Ala, pues!
Colección: 💯 PALABRAS DE COLORES BRILLANTES.
RELOJ NO MARQUES LAS HORAS.
Cariño, todo tiene un principio y un final y parece ser que hemos agotado los tiempos estabacidos debajo la sabana. El tiempo se nos fue volando desde el primer beso hasta el último revolcón. Así funciona el maldito reloj.
¿Quién narices le puso una docena de númeritos y dos puñeteras aguijitas? Se nos fueron las horas, jugando con nuestros cuerpos y te digo, que a mí no me hace ni pizca de gracia. La próxima vez tiraré el reloj por la ventana, y de esta manera, los besos serán más lentos, las caricias más largas y los orgasmos más intensos.
QUE TIEMPOS AQUELLOS.
Recuerdo la primera vez que le dije “te quiero”. Era verano, un 24 de agosto, la fiesta de mi pueblo. De noche, sentados sobre la arena de la playa, esperando el estallido y colorido de los fuegos artificiales. Entre sonrisas, besos y abrazos, salió de mi corazón el más dulce de los “te quiero”.
¡Por un instante creí perder el sentido! Pensé haber inventado la palabra perfecta y el lugar ideal para declararle mi amor a la chica de mis sueños. La luna anidaba en sus ojos negros y las olas iban llegando hasta la orilla para besarle los pies.
LA IMAGINACIÓN AL PODER
Yo antes de conocerla no había conocido el brillo de las estrellas, ni la luna llena ni el viento de poniente. Nunca había conocido más agua que la del río de mi pueblo.
Ella nunca sabrá que antes de verla, yo ya amaba sus besos, que las yemas de mis dedos la habían dibujado desde los pies a la cabeza y que amarla, sería un juego de niños. Y así fue, como fui recorríendo recónditos caminos vestido de ángel de alas quebradas, buscando entre campos de amapolas, esa figura frágil de labios de trigo limpio y ojos de color esmeralda.
Cabizbajo la serví el desayuno buscando la complicidad de un beso. Me tumbó sobre la cama y mi pijama voló por los aires. Untó mi torso de...